Capítulo 2207 ¡La vieja espada aún conserva su filo!
—Federico, déjame aclarar una cosa: ¡he vuelto para ayudar, no para ser tu subordinado! —declaró Solano con cara seria—. Por supuesto, haré mi parte, pero seguimos siendo iguales.
—¡Oh, vamos! No es momento para tus tonterías —respondió Federico, poniendo los ojos en blanco—. ¿Lo harás o no?
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