Capítulo 138 Mientras tanto, en calabria
La diferencia horaria se hacía presente, mientras en Las Vegas eran la 1:00 a.m., en Calabria el reloj de la mansión Rossi-Moretti marcaba las 10:00 a.m. El sol brillaba a través de las ventanas de la sala principal, llenando el espacio con una luz dorada que acariciaba los muebles antiguos y las fotografías familiares. El aroma a café recién hecho y pan recién horneado flotaba en el aire, mezclándose con el suave perfume de las flores que adornaban la mesa del desayuno. La familia Rossi-Moretti se había reunido, como de costumbre, pero esta mañana la conversación giraba en torno a la repentina desaparición de Leonardo y Alessa.
Francesco, reclinado en su silla con una taza de café en la mano, dejó escapar un suspiro de exasperación. —Le dije a Leo que arreglara las cosas con Alessa —dijo, mirando a los presentes con una mezcla de preocupación y frustración—, pero no que dejara la constructora botada. ¿Alguien sabe dónde están?
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