Capítulo 36 "Duerme, corazón"
Luego de salir de la oficina llamé al notario para hacer cita y dar formalidad al documento que dejó Julián, me dijo que me esperaba en dos días y agendé. También fui con el ginecólogo, había perdido una cita, ni siquiera mi bebé me había hecho entrar en razón, comenzaba a sentirle moverse dentro de mi y había hecho caso omiso a ello, no porque no le quisiera, era por saber que Julián no alcanzó a sentir todo aquello y que tenía una ilusión enorme con vivir la paternidad otra vez. La cita era para ese mismo día a las seis de la tarde, lo que me daba tiempo para llevar a Emilio.
—Todo va muy bien, increíblemente estás bien y el bebé igual. Dado lo ocurrido esperaba encontrarte desmejorada, pero me alegra ver que te vas reponiendo —movía el aparato sobre mi vientre y hacía una serie de anotaciones —tiene de hecho muy buen peso, a pesar de la falta de apetito que me comentas, eso se refleja en ti, no en tu bebé.
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